
León XIV destacó que una “síntesis madura” y responsable entre la fe y la cultura constituye “un requisito indispensable para dar testimonio de la fe ante el mundo”.
Al continuar este miércoles su ciclo de catequesis sobre la constitución pastoral Gaudium et spes, el Papa León XIV llamó a los fieles a no vivir la fe con un espíritu de “contraposición” ni de “hostilidad hacia el mundo”, al tiempo que subrayó que una “síntesis madura” y responsable entre la fe y la cultura constituye “una condición necesaria para perseverar en la vocación cristiana”.
“La Constitución Gaudium et spes nos recomienda no vivir la fe con un espíritu de contraposición u hostilidad hacia el mundo, la cultura y sus expresiones humanas”, afirmó el Pontífice durante la Audiencia General que presidió en la Plaza de San Pedro del Vaticano este 28 de octubre.
A continuación, citó un pasaje de este documento del Concilio Vaticano II que exhorta a los creyentes a vivir “en muy estrecha unión con los demás hombres de su tiempo”, esforzándose por “comprender su manera de pensar y de sentir, cuya expresión es la cultura”.
Antes de llegar al pórtico instalado en la Plaza de San Pedro, el Papa dedicó unos quince minutos a recorrer en papamóvil el lugar. Durante su recorrido, bendijo a una decena de niños que le fueron acercados entre la multitud.
Un testimonio más creíble
León XIV destacó asimismo en su catequesis que una síntesis madura entre fe y cultura es también “un requisito indispensable para dar testimonio de la fe ante el mundo y comunicarla a los demás de manera creíble”.
El segundo capítulo de la segunda parte de Gaudium et spes está dedicado precisamente a la cultura y a su relación con la fe cristiana. En este contexto, el Papa recordó que la Iglesia Católica “siempre se ha preocupado por acompañar la predicación del Evangelio con la creación de escuelas de todo tipo, destinadas a promover la formación humana, cultural y espiritual de hombres y mujeres de los cinco continentes”.
El texto conciliar, señaló el Pontífice, defiende la necesidad de “orientar la enseñanza hacia cierta unidad del saber”, aunque reconoce que las transformaciones de la vida moderna pueden dificultar esta tarea.
Según explicó León XIV, los cristianos son los primeros que “deben esforzarse por realizar esta unidad sapiencial, ante todo en sí mismos”.
“Aunque hayan recibido de la Revelación las respuestas a las grandes preguntas de la existencia, esto no los dispensa de una paciente formación intelectual y cultural”, advirtió.
Por el contrario, agregó, los conocimientos humanos y científicos deben “avanzar al mismo paso que los contenidos de su fe, que han de profundizar continuamente a medida que avanza su edad y según el nivel de sus estudios”.
El Papa destacó que las distintas manifestaciones culturales contribuyen a abrir la mente a las preguntas fundamentales sobre el sentido del mundo y de la existencia humana, “preparando así el camino para acoger el Evangelio de Jesucristo”.
Asimismo, explicó que “la relación entre la fe y la cultura encuentra su fundamento principal en la Encarnación”. Por ello, afirmó que la fe es una “realidad encarnada”, íntimamente entretejida con la cultura en la que vive y se desarrolla.
En este sentido, señaló que la fe está llamada también “a hacerse cultura”, es decir, a llegar a la persona dentro de su entorno vital, compuesto por palabras, tradiciones, sentido religioso, arte, poesía, pensamiento y ciencia.
El Santo Padre citó para explicar esta idea a San Juan Pablo II: “Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no enteramente pensada, no fielmente vivida”.
La fe cristiana no se identifica con ninguna cultura en concreto
León XIV insistió además en que la fe puede encarnarse en cualquier cultura porque “no se identifica de manera específica con ninguna de ellas”. De este modo, explicó que la Iglesia descubre en las diversas culturas “todo lo que hay en ellas de bueno, bello y verdadero, para encarnar y transmitir el mensaje del Evangelio”.
Finalmente, recordó que Gaudium et spes exhorta a la comunidad internacional a garantizar el acceso de todos a los bienes culturales fundamentales, “superando obstáculos como el analfabetismo y la falta de instrucción”.
Además, subrayó que es “deber de todos procurar que se reconozca y promueva la participación propia y necesaria de la mujer en la vida cultural”.
En los saludos que dirigió a los peregrinos de lengua italiana, el Papa recordó que faltan pocos días para la Solemnidad de Todos los Santos, que la Iglesia Católica celebra el domingo 1 de noviembre, e invitó a los fieles a contemplar “esta inmensa multitud de hombres y mujeres” que han alcanzado la santidad y que se presentan ante la Iglesia como un “signo profético de la vida futura”.
El Santo Padre subrayó que esa vida eterna “ya comienza en el compromiso y en el testimonio cristiano de la vida terrenal”, animando así a los creyentes a vivir con fidelidad el Evangelio en la vida cotidiana y a dejarse inspirar por el ejemplo de los santos.
El 2 de noviembre está previsto que el Pontífice celebre una Misa con motivo de la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos en el Cementerio Monumental del Verano, el camposanto más antiguo y extenso de Roma. La Eucaristía comenzará a las 16:00 (hora local) en este emblemático cementerio romano, donde se conservan testimonios de una necrópolis que se remonta a los primeros siglos del cristianismo y que incluye las catacumbas de Santa Ciriaca.

