
El Papa León XIV reza un rosario por la paz con cientos de niños en los Jardines Vaticanos el 1 de octubre de 2026. Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News/Vatican Pool
El Papa León XIV rezó este jueves 1 de octubre el Santo Rosario por la paz junto a cientos de niños en la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes de los Jardines Vaticanos, en una iniciativa promovida por Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN).
La oración comenzó con el Papa colocando un ramo de flores a los pies de Nuestra Señora, acompañado por un niño.
El encuentro dio inicio a la semana mundial de oración “Un millón de niños rezando el Rosario”, que reúne a niños de distintos países.
La campaña de este año está inspirada en el mensaje de Fátima: “Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará”.
Durante el rezo, los niños participaron mediante lecturas, cantos y breves reflexiones sobre países afectados por la guerra. Las oraciones del Ave María fueron también recitadas en varios idiomas.
Al finalizar el rezo, el Papa agradeció a los organizadores, a las familias y a todos los participantes, pero dirigió especialmente su saludo a los niños.

“¡Estoy realmente feliz de estar con ustedes! Y ustedes, chicos, díganme: ¿están contentos de haber venido?”, les preguntó.
León XIV explicó que el encuentro tenía como centro a Jesús y a la Virgen María, a quienes presentó como quienes acompañan siempre a los niños.
«Esta tarde nos hemos reunido para estar juntos con las dos personas que nos aman más que nadie. ¿Quiénes son? El Señor Jesús y su Madre, María, que nunca nos dejan solos y que están siempre cerca de nosotros», afirmó.

El Papa invitó entonces a los niños a expresar juntos su amor a Jesús y María: «También nosotros los amamos, ¿verdad? ¿Queremos decírselo? Intentémoslo. Repitamos juntos: ¡Te quiero, Jesús! ¡Te quiero, María!».
A continuación, el Santo Padre explicó la intención por la que rezarían el Rosario esa tarde: pedir un don especial para los niños “que viven donde hay guerra, en tantos países de la tierra», señaló.
León XIV recordó que el Rosario es una oración sencilla y accesible para todos. También explicó que los niños meditarían en distintos momentos de la vida de Jesús relacionados con la luz, la paz y los dones que Cristo ofrece a la humanidad.

«Ya hemos hecho el gesto de ofrecer flores, signo de amor. Dentro de poco encenderemos unos cirios, y pensaremos en Jesús en algunos momentos importantes de su vida, en los que llevó luz y paz a tantas personas: cuando fue bautizado en el río Jordán, cuando transformó el agua en vino en las bodas de Caná, cuando anunció su Reino, cuando mostró su gloria en el monte Tabor y cuando, en el Cenáculo, durante la Última Cena, nos dejó la Eucaristía», explicó.
El Pontífice invitó a los niños a agradecer a Jesús por esos momentos y a pedirle juntos por la paz.
«Son momentos en los que nos hizo regalos maravillosos, que no debemos olvidar, y por eso queremos decirle gracias. Hagamos también esto juntos, una vez más. Digámosle todos: ¡Gracias, Jesús! Y pidámosle con confianza, todos unidos: ¡Danos la paz!», añadió.

El Papa destacó después que la oración de los niños reunidos en los Jardines Vaticanos formaba parte de una iniciativa mundial.
«Quiero decirles una última cosa: esta tarde y durante estos días no somos solo nosotros los que rezamos. En todo el mundo, un millón de niños reza con nosotros. ¡Un millón! Piensen: cincuenta millones de ‘Avemarías’ que suben al Cielo desde todas partes y en todas las lenguas de la tierra pidiendo la paz, y que se unen como en una única, grandísima corona del Rosario, para abrazar y estrechar entre sí todos los continentes, las razas y las naciones del planeta», afirmó.
León XIV también pidió a los niños que acompañen sus oraciones con buenas obras y gestos concretos de amor en su vida cotidiana.
«Así pues, queridos niños, hoy rezamos con todos estos amigos. Y, al hacerlo, nos comprometemos también a ser buenos y a comportarnos bien —en casa, en la escuela, en la catequesis, con los padres, con todos, también cuando jugamos y cuando hacemos deporte—, porque las oraciones deben ir siempre acompañadas de buenas obras, de gestos de amor. ¡Así es como crece la paz!», señaló.

En la invitación de este año a participar en la campaña, el Cardenal Kurt Koch, presidente internacional de Ayuda a la Iglesia Necesitada y prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, recordó que el Inmaculado Corazón de María representa una vida completamente abierta al Espíritu Santo.
Koch presentó además a la Virgen María como modelo de fe, amor y oración para quienes participan en esta iniciativa.
El Santo Padre agradeció finalmente la presencia de todos y los invitó a continuar con la oración.
«Gracias de nuevo a todos por estar aquí. Ahora recemos», concluyó.

