Día internacional de la crianza respetuosa

La crianza respetuosa es una tarea cotidiana que se construye en los pequeños momentos: escuchar antes de juzgar, explicar antes de castigar, poner límites sin lastimar, reconocer sus emociones y enseñarles, con el ejemplo, a resolver problemas de manera pacífica.

Conversar, explicar y acompañar con afecto y cercanía son elementos fundamentales de una educación respetuosa.

El 2 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Crianza Respetuosa en homenaje a John Bowlby, padre de la Teoría del Apego, quien falleció este día en 1990. De acuerdo al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la crianza positiva o respetuosa refiere que lo más importante, en cualquier estilo de crianza, debe ser el respeto a niños, niñas y adolescentes, el reconocimiento de los derechos de la infancia y el afecto, señaló la Lic. Ana Rosa Castillo Palencia, Responsable Estatal del Programa de Cáncer en la infancia y adolescencia de los Servicios de Salud de San Luis Potosí.

Agregó que, cuando se respeta a hijas e hijos desde que nacen, se logra entender que, para cumplir con el deber de educar, no es preciso violentar la naturaleza de la niña o el niño, ni castigo físico, psicológico o violencia verbal debe usarse como métodos correctivos; tampoco exigirles más de lo que pueden hacer por sus capacidades, o lo que corresponda a su edad.

¿Poner castigos o no? Es una pregunta recurrente. Conversar, explicar y acompañar con afecto y cercanía son elementos fundamentales de una educación respetuosa. Esto no significa crecer sin normas ni límites, al contrario, niñas, niños y adolescentes necesitan límites claros, consistentes y adecuados a su edad para comprender qué se espera de ellos y aprender a asumir las consecuencias de sus decisiones.

Estas consecuencias deben ser lógicas, proporcionales y respetuosas, evitando castigos físicos, humillaciones, amenazas o prácticas que busquen generar miedo. Por ejemplo, si una niña o un niño raya una pared en un lugar donde no está permitido hacerlo, puede participar en su limpieza, en lugar de recibir un castigo que no guarda relación con la conducta, como ser enviado a su habitación o perder un privilegio.

Además, escucharles y darles participación en los asuntos que les conciernen (todo lo que les afecte o tenga un efecto en su vida) no debilita la autoridad parental; una buena comunicación es clave para educar de modo más saludable y, de fortalecer la confianza, que implica que sepan que nunca, aunque toque regañarles, no se les deja de apoyar y ayudarles a resolver los problemas.

La experta indicó que el validar las emociones, reconocer que las niñas, niños y adolescentes pueden sentir llanto, frustración, enojo, etc., son genuinas; estas requieren acompañamiento, no represión o descalificación. Criar con respeto no significa criar sin límites. Significa acompañar a niñas, niños y adolescentes con firmeza, empatía y coherencia, reconociendo que cada etapa de su desarrollo requiere formas distintas de orientación y acompañamiento.

Finalmente la psicóloga Ana Castillo, dijo que la Crianza Respetuosa es una tarea cotidiana que se construye en los pequeños momentos: escuchar antes de juzgar, explicar antes de castigar, poner límites sin lastimar, reconocer sus emociones y enseñarles, con el ejemplo, a resolver los conflictos de manera pacífica. Porque educar también es cuidar. Y cuando niñas, niños y adolescentes crecen en entornos donde se sienten escuchados, respetados y seguros, cuentan con mejores herramientas para desarrollar su autonomía, fortalecer su autoestima y construir relaciones basadas en el respeto.

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