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Ante el dolor provocado por el terremoto que sacudió Colombia el 10 de agosto, el papa León XIV expresó su cercanía espiritual con las víctimas y con todos aquellos que trabajan en las labores de búsqueda, rescate y asistencia.
n un telegrama dirigido al arzobispo Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, el Santo Padre manifestó su pesar por las consecuencias del fuerte sismo, que dejó víctimas mortales, numerosos heridos y graves daños materiales en distintas regiones del país. León XIV aseguró sus oraciones por quienes perdieron la vida y pidió a Dios la pronta recuperación de quienes resultaron afectados por esta tragedia.
Una oración por quienes sufren
El mensaje del Papa quiso hacerse especialmente cercano a las familias que atraviesan momentos de profundo dolor por la pérdida de sus seres queridos. Al mismo tiempo, León XIV reconoció el trabajo de quienes se encuentran en primera línea atendiendo la emergencia. Su mensaje incluye una expresión de gratitud hacia todas las personas que, con generosidad y entrega, participan en las operaciones de búsqueda, rescate y asistencia. En medio de una tragedia de esta magnitud, la respuesta cristiana no consiste únicamente en expresar tristeza. También implica acompañar, ayudar y sostener a quienes sufren.
La solidaridad también es una respuesta de fe
La emergencia ha movilizado a comunidades, autoridades, organismos de ayuda y a la Iglesia local. En las zonas afectadas, las comunidades católicas están llamadas a poner sus recursos y capacidades al servicio de quienes han perdido familiares, hogares o bienes. Para la Iglesia, la solidaridad con las víctimas forma parte de la misión cristiana. Sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos pueden convertirse en presencia cercana para quienes necesitan no solamente ayuda material, sino también consuelo y acompañamiento. La tragedia recuerda así una verdad fundamental del Evangelio: frente al sufrimiento del otro, el cristiano no puede permanecer indiferente.

León XIV encomienda Colombia a la Virgen María
Al finalizar su mensaje, el Papa encomendó a Colombia a la intercesión de la Virgen María y pidió para el país los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana. No se trata de una esperanza que ignore el dolor. La esperanza cristiana nace precisamente en medio de las circunstancias más difíciles y permite confiar en que el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra. Mientras continúan las labores de rescate y la atención a las personas damnificadas, la Iglesia se une al pueblo colombiano en oración. Hoy, ante el dolor de tantas familias, la petición puede ser sencilla: que Dios conceda descanso a quienes han muerto, consuelo a quienes lloran, fortaleza a los heridos y esperanza a quienes deberán comenzar de nuevo. Y que, como pidió León XIV, la Virgen María acompañe y sostenga a Colombia en estas horas difíciles.

