Axxets Wealth Management destaca que los dilemas estructurales de gobernanza y sucesión son prioritarios frente a las coyunturas fiscales de corto plazo.
San Luis Potosí, San Luis Potosí, a julio de 2026. San Luis Potosí se ha posicionado como una de las piezas más avanzadas del mapa industrial del país. De acuerdo con el INEGI, la entidad atrajo 911 mdd en Inversión Extranjera Directa (IED) solo para el sector de autopartes entre 2018 y 2025, aportando hoy el 7.2% de la producción nacional. Este sólido ecosistema productivo, impulsado por hitos históricos como el establecimiento de BMW (2014), se alista para dar un salto histórico en 2027 con la producción de la plataforma automotriz Neue Klasse, un proyecto que contempla integrar a 3,700 colaboradores en su planta local.
Bajo esta acelerada sofisticación industrial, las cadenas de suministro y empresas locales no pueden estar a la vanguardia tecnológica global si las familias propietarias continúan la gestión de sus negocios de forma empírica. Es así que el presidente de Axxets Wealth Management, León Harari, instó a priorizar la institucionalización, la gobernanza corporativa y la reestructuración de sus legados. El experto advirtió que la longevidad empresarial de hasta cinco generaciones navega hoy en un entorno macroeconómico complejo. Para la firma patrimonial, mantener el liderazgo en el renovado hub automotriz global exige trazar una estrategia clara de sucesión que evite fragmentar el patrimonio construido.
El llamado responde a la necesidad apremiante de resolver dilemas estructurales de fondo, tales como la transición organizada de un modelo de dueños operadores a familias inversionistas, y el establecimiento formal de reglas sucesorias antes de que ocurra la ausencia del fundador. Harari advirtió que los actuales estímulos fiscales promovidos por el gobierno, como la ventana de repatriación de capitales con una tasa preferencial del 15%, representan elementos secundarios frente a estas reformas de fondo, recordando que dicho incentivo concluirá de manera definitiva el próximo 31 de diciembre, mientras que la urgencia de consolidar y blindar el patrimonio institucional continuará vigente.
El primer gran reto identificado por la firma radica en la transición e integración de las nuevas generaciones en las compañías jaliscienses. La mayoría de los patrimonios más relevantes del estado fueron consolidados bajo la visión de primeras generaciones que centralizaban la operación directa del negocio. No obstante, al alcanzar una tercera o cuarta etapa generacional, las familias asumen la responsabilidad de gestionar activos financieros de alta complejidad que trascienden a la empresa original. Esto obliga a los grupos familiares a definir si mantendrán un rol netamente operativo o si migrarán hacia estructuras institucionales de inversión.
A este escenario se suma la falta de gobernanza corporativa explícita, factor que explica la gran mayoría de las rupturas y pérdidas de patrimonio en las empresas familiares, por encima de las crisis de mercados o la escasez de capital. La ausencia de protocolos claros y formalizados respecto al ingreso de descendiente al consejo de administración, la política de distribución de dividendo o los mecanismos de salida de socios actuales suele resolverse de manera improvisada. Cuando estas directrices no se diseñan de forma preventiva, las decisiones se toman bajo presión emocional, facturando la continuidad del negocio.
Asimismo, la mezcla desestructurada de funciones financieras y la obsolescencia de los vehículos de inversión internacionales elevan la vulnerabilidad de los activos. Frecuentemente, las familias combinan recursos destinados a la operación, fondos de reserva, capital de crecimiento y transferencia hereditaria dentro de un mismo entorno operativo por necesidad y no por diseño estratégico Paralelamente, el uso de fideicomisos o trusts en el extranjero que no han sido debidamente actualizados genera costos de mantenimiento ineficientes ante el avance normativo del intercambio automático de información a nivel global.

