
El periodista Alessandro Banfi saluda al Papa durante un encuentro celebrado el 18 de marzo de 2026. Crédito: Cortesía Alessandro Banfi
La paz que propone el Papa León XIV “no es una paz abstracta, ideológica o ingenua”, sino una paz que “atraviesa el dolor, las contradicciones y las heridas del mundo”, asegura Alessandro Banfi, director de comunicación de la Fundación Oasis y coordinador de la edición del libro Disarmata e disarmante. La pace è un dono (Desarmada y desarmante. La paz es un don).
Se trata de la primera antología que reúne los principales textos del pontífice sobre la paz desde su elección el 8 de mayo de 2025.
El volumen, publicado la semana pasada en italiano por la Libreria Editorial Vaticana (LEV), recoge discursos, mensajes e intervenciones del Santo Padre sobre uno de los ejes centrales de su pontificado e incluye una introducción inédita escrita por el propio León XIV.
En entrevista con ACI Prensa, Banfi explica que el proyecto nació con el objetivo de ofrecer “un volumen ágil, accesible para todos, que reuniera la gran enseñanza del primer año de pontificado de este Papa sobre el tema de la paz”.
Para Banfi, una de las claves para comprender el pensamiento de León XIV se encuentra precisamente en la introducción inédita que abre el volumen.

Portada del libro «Desarmada y desarmante. La paz es un don»
La paz de Cristo pasa por el sufrimiento
“Si releemos atentamente las primeras líneas de su introducción, vemos algo muy significativo. Dice que comenzó su ministerio anunciando al mundo a Cristo resucitado, príncipe de la paz. Pero inmediatamente recuerda que la paz de Cristo pasa por el sufrimiento, por la pasión y por la cruz”, resalta.
A su juicio, esta afirmación es la clave para comprender la profundidad y el alcance de la propuesta del Pontífice: “La paz que propone el Papa no es el concepto abstracto, ingenuo o ideológico de los hippies. Es una paz que atraviesa el dolor, las contradicciones y las heridas del mundo”.
Frente a quienes consideran el pacifismo una postura irrealizable o meramente idealista, Banfi sostiene que la visión cristiana de la paz se asienta sobre una experiencia concreta.
“Muchas veces el pacifismo es ridiculizado porque se lo considera utópico o irreal, incapaz de afrontar la complejidad de la realidad. Pero la paz que propone la Iglesia nace de una experiencia concreta. Antes que nada, es el anuncio de un don que nos precede. La paz es un regalo”, señala.
Por ello, añade, la construcción de la paz exige una responsabilidad personal y colectiva: “Tenemos la responsabilidad de construirla, de rezar por ella, de promover el diálogo interreligioso y de pedir a los poderosos de la tierra que trabajen por ella. Debemos actuar concretamente para influir en las sociedades y en los Estados. Pero es igualmente importante no olvidar la paz interior”.
Asimismo, Banfi considera que las posiciones del Pontífice sobre la paz no son fruto de su elección como Papa, sino que forman parte de una trayectoria personal marcada tanto por la espiritualidad agustiniana como por su experiencia misionera en Perú.
Un Papa marcado por San Agustín
Banfi también sitúa el pensamiento de León XIV dentro de la tradición agustiniana. En particular, recuerda la referencia a La Ciudad de Dios realizada por el Papa en su discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede.
Según explica, San Agustín contrapone la ciudad terrena, orientada al poder, la riqueza y el placer, con la ciudad de Dios, formada por quienes viven en la esperanza. “León XIV es el testimonio de un hombre de gran libertad interior frente a los condicionamientos del mundo, frente a los problemas de la Iglesia e incluso frente a sus divisiones internas. En medio del ruido de la Iglesia y del mundo, este Papa transmite una extraordinaria serenidad y libertad interior”.
También recuerda, por ejemplo, que, durante los años del terrorismo de Sendero Luminoso, el entonces sacerdote misionero Prevost rechazó ocultarse o contar con una escolta pese a las amenazas contra el clero.
“Creo que a menudo pensamos que el compromiso por la paz se limita a la oposición a la guerra, pero él también fue un gran testigo frente al terrorismo”, afirma.
También cita la fotografía de los años 80 que muestra al joven agustino participando en una protesta pacifista en Comiso, Sicilia, contra el despliegue de misiles de la OTAN, junto a otros sacerdotes que una pancarta con el lema «Jóvenes agustinos por la paz».
En todo caso, Banfi invita a evitar la confusión de pensar que la Iglesia promueve simplemente “un movimiento pacifista”. La Iglesia, en cambio, — explica el experto— es “la portadora de una propuesta de paz que nace de la fe en Cristo”.
Un mensaje para una época marcada por la guerra
Banfi considera que el mensaje de León XIV adquiere una relevancia especial en un contexto internacional caracterizado por el aumento de los conflictos armados.
“Hoy hay más de cien países involucrados de algún modo en guerras o conflictos. Da la impresión de que el Papa es casi la única voz que sigue llamando a la paz, que aún cree en la posibilidad de la paz”, destaca el periodista.
En la introducción inédita, León XIV hace referencia a los datos del Global Peace Index 2026, el principal índice internacional que mide el nivel de paz de los países del mundo, elaborado cada año el Institute for Economics & Peace (IEP), un centro de estudios independiente con sede en Australia.
Según explica el experto, el Pontífice combate la creciente convicción de que la guerra es inevitable y de que el rearme constituye la única solución para garantizar la seguridad: “Lo que sucede hoy es que parece haberse instalado la idea de que la guerra es inevitable, incluso necesaria, y que el rearme es indispensable. El Papa combate precisamente esta mentalidad dominante”.
En este contexto, Banfi destaca una referencia que aparece en la introducción del libro: una cita de Bob Dylan contra la guerra nuclear, escrita en 1962, durante la crisis de los misiles en Cuba.
“Fue un momento de enorme riesgo para la humanidad, pero también una época en la que existía una sensación generalizada de que se podía construir la paz, reducir los arsenales nucleares y avanzar hacia un desarme negociado incluso en plena Guerra Fría”, explica.
Frente al clima actual, marcado por conflictos prolongados y crecientes tensiones internacionales, León XIV retoma la advertencia formulada por Francisco sobre una “tercera guerra mundial por etapas” y denuncia la dificultad para poner fin a las guerras contemporáneas.
La conciencia que puede cambiar la historia
Uno de los pasajes que más impresionó a Banfi es la referencia que hace el Papa al oficial soviético Stanislav Petrov, quien en 1983 evitó una posible guerra nuclear al sospechar que una alerta sobre un ataque estadounidense podía tratarse de un error.
“El Papa comenta: ‘La conciencia de un solo hombre puede valer tanto como el mundo entero’”, describe. Para Banfi, esta afirmación es “una verdad que vale para todos nosotros”. “La sociedad se equivoca cuando deja de creer en ello”, detalla.
El periodista relaciona esta idea con otro de los grandes temas presentes en el texto papal: una confianza radical en la capacidad del ser humano para elegir el bien: “Es el mismo mensaje de su primera encíclica Magnifica Humanitas: un optimismo irreductible sobre la humanidad. Como cuando pregunta en otro pasaje de la introducción: ‘¿De verdad la humanidad está pensando seriamente en destruirse a sí misma?’. Es una pregunta profundamente profética”.
El volumen también aborda otras cuestiones como el desarme, la importancia del diálogo, el derecho internacional y el papel del multilateralismo.

