UASLP llama a reforzar medidas de higiene alimentaria ante brotes de ciclosporiasis

La infección por Cyclospora cayetanensis, conocida por provocar cuadros de diarrea intensa o explosiva, no es una enfermedad nueva, aunque recientemente ha cobrado atención debido a un brote registrado en Estados Unidos. Así lo explicó el doctor Martín Magaña Aquino, profesor de Medicina Interna de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), quien señaló que este parásito se adquiere principalmente al consumir agua o alimentos contaminados.

El especialista detalló que el microorganismo llega al intestino tras ingerir alimentos regados con agua contaminada o agua que contiene los quistes del parásito. Una vez dentro del organismo comienza a reproducirse en la pared intestinal, lo que ocasiona síntomas como diarrea abundante, dolor abdominal, náusea, vómito, distensión abdominal y, en algunos casos, deshidratación y fatiga. «Lo más frecuente son la diarrea, la náusea, los vómitos y el dolor abdominal, es lo que caracteriza la enfermedad», comentó.

El doctor Magaña Aquino aclaró que la enfermedad existe desde hace varias décadas y que los brotes han ocurrido en distintas partes del mundo. Explicó que desde la década de 1980 se identificó que las personas con sistemas inmunológicos debilitados presentan un mayor riesgo de desarrollar formas más severas de la infección. «No es nuevo; pero actualmente es un brote que está generando el caos en Estados Unidos, pero se ha presentado infinidad de veces», afirmó.

Añadió que actualmente también son vulnerables quienes reciben tratamientos inmunosupresores, como pacientes con enfermedades autoinmunes, cáncer, leucemia o personas trasplantadas. En estos grupos, la infección puede prolongarse durante semanas, mientras que en individuos sanos suele resolverse de manera espontánea en pocos días.

Respecto a las medidas preventivas, el académico de la Facultad de Medicina destacó que la principal recomendación es consumir alimentos bien cocidos y extremar precauciones con verduras frescas cuya procedencia sea incierta. Explicó que, a diferencia de otros microorganismos, los desinfectantes habituales para frutas y verduras no eliminan este parásito. «El cloro no las mata; tenemos que hacer un tallado exhaustivo de la parte externa de las verduras, aunque muchas veces resulta poco práctico», indicó.

El profesor explicó que el calor sí destruye al parásito, ya que no resiste temperaturas superiores a los 70 grados centígrados. «La cocción sí elimina el parásito; por eso se recomienda mejor consumir alimentos cocidos cuando existe duda sobre su origen o las condiciones en las que fueron cultivados», señaló.

Finalmente, el doctor Martín Magaña Aquino precisó que estos brotes suelen controlarse rápidamente una vez identificada y retirada la fuente de contaminación, ya que la enfermedad no se transmite directamente de persona a persona. «Si se corta la transmisión mediante alimentos o agua contaminada, es probable que el brote se controle pronto», concluyó el profesor de Medicina Interna e infectología de la Facultad de Medicina de la UASLP.

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