Papa León XIV: No se puede creer sin pensar y no se puede iluminar la razón sin fe

El Papa León XIV en la Piazza Vittoria en Pavía este sábado 20 de junio

El Papa León XIV en la Piazza Vittoria en Pavía (Italia) este sábado 20 de junio | Crédito: Daniel Ibáñez / EWTN News.

Hablando sobre San Agustín, su maestro espiritual, el Papa León XIV aseguró que no se puede creer sin pensar y tampoco se puede iluminar la razón sin la fe, en su discurso a una multitud de personas reunidas en la Piazza Vittoria en la ciudad de Pavía.

Antes de encontrarse en este lugar, el Papa dejó la Basílica de San Pedro en Ciel d’Oro y se dirigió a la Piazza Duomo para la adoración del Santísimo y la veneración de las reliquias de San Siro, patrón de la ciudad. 

Allí recibió un homenaje de parte de un grupo de niños y saludó a la comunidad latinoamericana, alentando a los presentes a “nunca perder la esperanza” y a aprender a ser “constructores de paz”.

“Como nos dijo San Agustín, si queremos cambiar los tiempos, si queremos que el mundo viva en paz, debemos empezar por nosotros mismos. Esto significa basta ya de palabras de odio, basta ya de insultos, de bullying, basta ya de todas esas cosas que provocan la guerra entre las personas, entre las comunidades, entre los países”, dijo el Pontífice.

Después caminó a la Piazza Vittoria, donde pronunció un discurso ante unas 3.500 personas presentes, según informó la Oficina de Prensa del Vaticano.

El necesario diálogo entre fe y razón

La Universidad de Pavía tiene unos 25.000 alumnos. De ellos unos 3.000 no son italianos. Este centro cultural, dijo el Santo Padre en su discurso, tiene el desafío de “promover las ciencias, que de hecho, significa promover al ser humano, que debe seguir siendo siempre el protagonista de sus propias investigaciones”.

Hablando de la filosofía, el Papa León resaltó que “todo lo que llegamos a saber del mundo nos permite conocernos a nosotros mismos y nos lleva a cuestionarnos de nuevo nuestra existencia, sedienta de verdad y justicia. El alma de San Agustín estaba llena de esta sed”.

“Su figura, al tiempo que encarna el diálogo arduo y constante entre la fe y la razón, da testimonio de su recíproca pertenencia. De hecho, no se puede creer sin pensar, ni es posible iluminar las cuestiones más elevadas de la razón sin fe”, subrayó.

De ese modo, continuó el Papa, “la razón humana se pregunta y proyecta: no se encierra en lógicas de lucro o de dominio, sino que descubre nuevas formas de cuidar de sí misma y del mundo” y “la fe nos recuerda que no somos súbditos de un destino anónimo, sosteniendo en vez de eso la certeza de que Dios es creador y salvador de la vida”.

Prueba de ello, resaltó León, es la misma ciudad de Pavía, donde la Iglesia “acoge a todos, generando una nueva humanidad”, especialmente con los más necesitados.

La ciudad y el encuentro entre las personas

El Papa León XIV también destacó que “al recorrer el centro histórico de Pavía, en sus calles y plazas se respira una belleza cargada de historia, nada superficial” que permite recordar que la ciudad no sólo es “un lugar, sino una condición humana: la ciudad es una para todos, es singular y plural. El pueblo que la habita constituye en ella una sociedad, es decir, un organismo que debe estar bien ordenado en sus relaciones y en sus leyes”.

“Ser sociales significa ser solidarios, comportándose como auténticos socios: motivados por el bien común y no por intereses particulares. ¡Los ciudadanos son siempre conciudadanos!”, destacó el Papa.

“Ante las formas de deterioro y de analfabetismo cívico, estamos llamados a compartir un lenguaje de dedicación y servicio, que preserve las plazas, los parques y las calles como lugares de encuentro por excelencia. Esta buena ciudadanía sabe cultivar la concordia a través del diálogo y el encuentro constructivo entre las personas y las culturas que dan vida a Pavía”.

León XIV invitó a todos a repetir: “¡Me interesa nuestra ciudad! Me interesa la salud de quienes me rodean, me importa la belleza del lugar donde vivo, me importa la calidad de vida en los entornos en los que trabajo y donde paso mi tiempo libre”.

En la parte final de su discurso, el Santo Padre resaltó que la cruz, que está en el escudo de la ciudad “es mucho más que un símbolo heráldico, es una síntesis cultural: nos recuerda que la historia de Pavía está anclada en el valor universal del amor cristiano”.

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