
Mexicanos en la Jornada Mundial de la Juventud 2023 | Crédito: Fili Monter Santiago / Luz De Luz Hidalgo
Los jóvenes católicos de todo México se preparan para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará en la ciudad de Seúl (Corea del Sur), en 2027. Como parte de este itinerario previo, Monterrey será sede de la Jornada Nacional de la Juventud, un encuentro que prevé reunir a más de 10.000 participantes de distintas diócesis del país.
Durante una rueda de prensa realizada el 15 de junio, los organizadores presentaron este encuentro que se llevará a cabo los días 15 y 16 de agosto bajo el lema “Ustedes también dan testimonio porque están conmigo”. El programa incluirá espacios de oración, conferencias y diversas actividades pastorales, teniendo como eje central la celebración de la Eucaristía.
No es la primera vez que se organiza una Jornada Nacional de la Juventud en México. La primera edición se realizó en 2018, en la Ciudad de México, como preparación para la JMJ de Panamá 2019, teniendo como sede la Basílica de Guadalupe. La segunda tuvo lugar en 2022, en la Arquidiócesis de Guadalajara, como antesala de la JMJ de Lisboa, Portugal.
En la presentación, Teresa Ramos, secretaria ejecutiva de la Dimensión Episcopal Mexicana de Pastoral de Adolescentes y Jóvenes (DEMPAJ), describió la iniciativa como una “fiesta de encuentro, testimonio, solidaridad e impulso misionero”.
“El joven está quebrado”
Durante la presentación, Mons. Juan Armando Pérez Talamantes, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey y asesor de la Pastoral Juvenil, aseguró que en la actualidad “el joven está quebrado”.
El prelado explicó que los sacerdotes que acompañan a los jóvenes constatan esta realidad, pues muchos se sienten así debido a “las realidades que hay en las familias, por las realidades que hay en la sociedad, en la cuestión de desintegración familiar, desintegración social.”
En ese contexto, destacó que “no es un evento, por así decirlo, triunfalista”, sino un espacio que buscará “tocar el corazón del joven” y “sembrar la esperanza en muchos”.
En este mismo sentido, Areli Guzmán, coordinadora local de la organización de la jornada, explicó “no se queden solamente en esta jornada nacional”, sino que este encuentro “este sentimiento de conocer un Cristo vivo debe ser un testimonio de saber que no estamos solos”.
Asimismo, recordó que el acompañamiento continúa después del evento a través de coordinadores diocesanos, sacerdotes asesores y obispos que orientan el camino pastoral. Pero, añadió, también es fundamental contar con “la compañía de otros hermanos que te saben acompañar y que te hacen sentir que no caminamos solos, siempre juntos”.

