El Dr. Raúl Rivero Canto destacó que San Luis Potosí es una de las ciudades mexicanas con mayor riqueza patrimonial y subrayó la importancia de mantener vivo el Centro Histórico para las futuras generaciones.
Durante el VI Simposio del Comité Científico de Ciudades y Pueblos Históricos y el I Simposium del Comité Científico de Turismo Cultural de ICOMOS Mexicano, el coordinador del Comité Científico Nacional de Ciudades y Pueblos Históricos, Dr. Raúl Rivero Canto, declaró que San Luis Capital es una de las ciudades del país que conserva una de las mayores concentraciones de monumentos históricos y artísticos, lo que la convierte en un referente nacional en materia de patrimonio cultural.
El especialista señaló que la realización de este encuentro en San Luis Potosí representa una oportunidad para generar conocimiento científico orientado a la conservación y salvaguarda del patrimonio cultural; además reconoció el compromiso que existe por parte del Gobierno de San Luis Capital, encabezado por el Alcalde Enrique Galindo Ceballos, para preservar el Centro Histórico y los barrios tradicionales, acciones que contribuyen a mantener la calidad de vida de la población y a fortalecer las tradiciones que dan identidad a la comunidad.
Rivero Canto explicó que el turismo cultural debe centrarse en el bienestar de las personas que habitan las ciudades y no únicamente en la atención de los visitantes. Indicó que una ciudad bien conservada, con habitantes orgullosos de su patrimonio y espacios públicos de calidad, genera de manera natural experiencias enriquecedoras para quienes la visitan. Añadió que el patrimonio histórico debe entenderse como un legado recibido de generaciones anteriores que debe protegerse y enriquecerse para ser transmitido a las futuras generaciones.
Finalmente, reconoció que el Centro Histórico de San Luis Capital es un patrimonio vivo que debe ser disfrutado y valorado por sus habitantes y visitantes. Señaló que su riqueza va más allá de la arquitectura, pues integra elementos sensoriales y culturales como la gastronomía, las tradiciones religiosas, los sonidos urbanos y la vida cotidiana, que en conjunto conforman un paisaje cultural único que fortalece la identidad de la ciudad y la convierte en un destino de gran relevancia para el turismo cultural.

