De niño lo echaron de la iglesia por travieso; y el Papa León XIV lo ordenará sacerdote este domingo

El Papa León XIV en la ordenación sacerdotal que presidió en junio de 2025 en Roma

El Papa León XIV en la ordenación de 32 sacerdotes que presidió en junio de 2025, en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. | Crédito: Daniel Ibáñez / EWTN News.

La Diócesis de Roma compartió los testimonios de los ochos candidatos que el 26 de abril, Domingo del Buen Pastor, serán ordenados sacerdotes por el Papa León XIV, como el de Christian Sguazzino, que siendo niño fue echado de la iglesia por un cura, ante el “caos” que ocasionaba.

Sguazzino, junto con el diácono Danilo Defant y la hermana Ester Maddalena Iapenna, ofrecerán su testimonio el viernes 24 de abril en la Basílica de San Juan de Letrán, la Catedral de Roma, durante la vigilia de oración por las vocaciones, que se realizará ese día desde las 19:30 (hora local) bajo el lema “El descubrimiento interior del don de Dios».

Sguazzino, informa una nota de la Diócesis de Roma, descubrió su vocación en la parroquia San Giovanni della Croce (San Juan de la Curz). “Cuando era niño, después de haber hecho la Primera Comunión, iba a jugar al fútbol y luego a misa todos los días, llevando siempre a algún amigo”, relata el futuro sacerdote.

“En esa época ni siquiera había un salón litúrgico propiamente dicho, sino que las celebraciones se realizaban en carpas. Mis amigos y yo, naturalmente, causábamos cierto caos. ¡Así que un día el vicepárroco nos echó y nos dijo que seríamos excomulgados!”, comparte sonriente.

Evocando ese tiempo de travesuras, Christian Sguazzino relata que “incluso entonces, a pesar de todo, sentía la alegría de estar en la iglesia; disfrutaba observando el altar y el sagrario”. En su camino, subraya, fue muy importante conocer a “tantos sacerdotes felices de ser sacerdotes. Su testimonio fue fundamental”.

Desde Colombia: Un tío sacerdote siempre lo apoyó

Yordan Camilo Medina es colombiano y tiene un tío sacerdote. Siendo niño, cuenta, “lo acompañaba a llevar la Comunión a las comunidades de la montaña y la alegría de los fieles al recibir el Cuerpo de Cristo era increíble”.

“Ahora él también está en Roma, y ​​lo he seguido hasta aquí en mi camino de formación sacerdotal. Siempre me ha apoyado”, añade.

Soñaba con ser fraile

Giovanni Emanuele Nunziante tiene 32 años, nació en Roma pero pasó parte de su infancia en Inglaterra. “Si tuviera que contarles cómo empezó mi vocación, mi primer recuerdo es de cuando era niño. Aún no tenía claro qué significaba ser sacerdote, pero soñaba con estar cerca del Señor y jugaba con la idea de hacerme fraile. ¡Luego todo quedó en el olvido!”.

La llamada volvió con fuerza en 2016, durante el cuarto domingo de Pascua. “Al escuchar el Evangelio del Buen Pastor, ese deseo de estar cerca del Señor de una manera especial volvió… Comprendí que mi deseo más profundo era ofrecer mi vida como Jesús, el Buen Pastor”, dijo.

La influencia del Camino Neocatecumenal

Antonino Ordine, de 27 años, refiere que su vocación nació en el Camino Neocatecumenal: “Nací y crecí en una familia muy practicante y esto me llevó a apreciar la belleza del trabajo que la Iglesia realiza a diario. Tuve la fortuna de conocer a sacerdotes y familias misioneras, especialmente durante una misión en Suecia, que fueron fundamentales para mi discernimiento”.

Aunque quería ser médico, y tras haber hecho misiones en Latinoamérica, Oriente Medio e India, veía que Dios lo llamaba a entregarse por amor a Él.

Nació en África, en una familia que no era católica

Jos Emanuel Nleme Sabate nació en Camerún. «Mi padre era protestante y rezábamos a menudo en casa. Cuando tenía once años, ingresé en el Seminario Menor de mi diócesis natal porque tenía fama de ser una escuela excelente. Allí aprendí sobre el catolicismo”.

“Me bautizaron a los doce años y creo que fue durante ese rito, que desconocía, cuando decidí ordenarme sacerdote», compartió. Ahora estudia lenguaje de señas y ayuda a personas con discapacidad.

Era un pianista de talla internacional

Daniele Riscica ya tenía cierto reconocimiento como pianista. “Vengo de una familia católica –afirma– y siempre he participado en las actividades parroquiales, pero estudié en el Conservatorio de Frosinone y completé mis estudios de piano en música clásica. A partir de ahí, continué mi carrera de concertista”.

Considerado como una “nueva promesa del piano internacional”, a los 24 años, “ya había alcanzado muchas metas en la vida, pero no estaba satisfecho. Sentía que Dios me llamaba a algo más. Así que intenté entrar en el seminario, casi como una prueba… y allí me sentí feliz”, resaltó.

Agradece la fe de sus padres

Giorgio Larosa tiene 30 años y dice que su “vocación nació al asistir a la parroquia, gracias a la fe que mis padres me inculcaron. En cierto momento, fue como un impulso repentino”. “El ejemplo de otros cristianos, laicos y sacerdotes, también fue muy poderoso; en sus historias vi el poder del Evangelio”, añadió.

Dejó su trabajo y entró al seminario

Guglielmo Lapenna tiene 35 años y trabajaba en una fábrica de licores antes de iniciar su formación para el sacerdocio.

“Durante la Jornada Mundial de la Juventud de 2016 en Cracovia, decidí dejar mi trabajo e ingresar al seminario” y “el Señor ha reafirmado mi vocación cada día”, aseguró.

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