
El Papa recorrió en papamóvil las calles de Guinea Ecuatorial | Crédito: Patrick Leonard/EWTN News
El Papa León XIV llamó a los jóvenes universitarios de Guinea Ecuatorial, país al que llegó este martes, a evitar el riesgo de desviar el conocimiento hacia una forma de saber que ya no busca corresponder a la realidad, sino “plegarla a la propia medida, juzgándola según la conveniencia de quien pretende conocer”.
Cuando esto ocurre, añadió, el conocimiento “deja de ser apertura y se vuelve posesión; deja de ser camino hacia la sabiduría y se transforma en afirmación orgullosa de autosuficiencia, abriendo paso a extravíos que pueden llegar a volverse inhumanos”.
En su encuentro con los estudiantes de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE), el Santo Padre pidió seguir apostando por la formación de las nuevas generaciones en una tarea que definió tan “exigente como noble, que consiste en buscar la verdad y poner el conocimiento al servicio del bien común”.
La enseñanza, una parte esencial del Papa
Al abordar el tema educativo, el rostro del Pontífice se iluminó. León XIV, hijo de dos educadores, fue profesor de matemáticas y física, una experiencia que considera parte esencial de su identidad personal y vocacional.
De hecho, en apenas unos meses de pontificado, su magisterio ha dejado ya valiosos textos sobre la educación y algunas decisiones importantes, entre ellos la proclamación de San John Henry Newman como doctor de la Iglesia y su designación como copatrono de los educadores, junto a Santo Tomás de Aquino.
En su discurso, el Papa citó el libro del Génesis, donde “aparece la tentación de un conocimiento separado de la verdad y del bien” y pidió volver la mirada a la Cruz donde se revela “una verdad que, lejos de imponerse por dominio, se ofrece por amor y eleva al hombre a la dignidad con la que fue concebido desde su origen”.
La verdad no es un «trofeo»
“Allí el ser humano es invitado a dejar sanar su deseo de conocer: a redescubrir que la verdad, no se fabrica, no se manipula ni se posee como trofeo, sino que se acoge, se busca con humildad y se sirve con responsabilidad”, afirmó el Pontífice.
A su llegada al centro académico, al que acudió con motivo de la inauguración oficial del nuevo campus universitario ubicado en Basupú, el Papa fue recibido por el rector de la universidad, Filiberto Ntutumu Nguema Nchama, y por el Arzobispo de Malabo, Mons. Juan Nsue Edjang Mayé.
Durante el encuentro, tomaron la palabra algunos jóvenes universitarios y profesores que expresaron su gratitud al Papa por la visita.
Desde una perspectiva cristiana, León XIV subrayó que “Cristo no aparece como una salida fideísta ante la fatiga intelectual, como si la fe comenzara donde la razón se detiene”.
Por el contrario, dijo, se manifiesta “la armonía profunda entre verdad, razón y libertad. La verdad se ofrece como una realidad que precede al hombre, lo interpela y lo llama a salir de sí mismo, y por eso puede ser buscada con confianza”.
La abre la razón a la «plenitud»
“La fe, lejos de clausurar esta búsqueda, la purifica de la autosuficiencia y la abre a una plenitud hacia la que la razón tiende, aunque no pueda abarcarla por completo”, insistió.
Antes de arribar a la universidad, el Papa realizó una breve parada en la Catedral Metropolitana de Malabo, dedicada a Santa Isabel de Hungría. Allí permaneció unos minutos en oración y adoración ante el Santísimo Sacramento.
El templo, de estilo neogótico, con tres naves y dos campanarios de 40 metros de altura, sufrió graves daños a causa de un incendio ocurrido el 16 de enero de 2020.
El campus universitario que visitó este martes ha sido bautizado con el nombre del Papa León XIV, un gesto que el propio Pontífice agradeció, “consciente de que un honor semejante excede a la persona y remite más bien a los valores que juntos deseamos transmitir”.
Se trata de la estructura académica más grande e imponente de Guinea Ecuatorial, creada en 1995 por iniciativa del presidente Obiang Nguema Mbasogo con el objetivo de formar líderes nacionales y adaptar la educación superior a las necesidades del desarrollo del país.
Por ello, añadió, este momento posee un significado que va mucho más allá de los límites materiales del campus. “Hoy se abre también un espacio para la esperanza, para el encuentro y para el progreso. Toda auténtica obra educativa, en efecto, está llamada a crecer no sólo como una estructura, sino como un organismo vivo”.
En este contexto, León XIV señaló que la universidad debe “elevarse sin perder contacto con la realidad histórica en la que se sitúa y de ofrecer a las nuevas generaciones, además de instrumentos para el éxito profesional, razones para vivir, criterios para discernir y motivos para servir”.

