Escuchar a víctimas con empatía “y sin prejuicios”, pide obispo frente a los abusos en México

Catedral de Ciudad de México

Catedral Metropolitana de la Arquidiócesis Primada de México. | Crédito: Noradoa/Shutterstock.

De cara a la permanente lucha por prevenir y combatir los abusos en la Iglesia Católica en México, un obispo aborda los principales desafíos que se enfrentan, entre el “clericalismo”, el “carrerismo” y la necesidad de escuchar a los que sufren. 

Entrevistado por ACI Prensa, Mons. Francisco Javier Acero, OAR, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México y miembro del consejo latinoamericano del Centro de Protección de Menores (CEPROME), destacó la importancia en la Iglesia de volver “a lo esencial, a Jesús”, y de esa manera “como miembros de la Iglesia estamos con los más débiles y vulnerables, y en este caso son las víctimas”. 

“Tenemos que conseguir espacios para ellos para escucharles. No podemos trabajar en la prevención si no estamos aptos para la escucha empática y sin prejuicios”, expresó. 

El prelado destacó que “cuando escuchamos, estamos poniendo todas nuestras capacidades en captar, atender e interpretar los mensajes verbales y otras expresiones, como el lenguaje corporal y el tono de voz de esa víctima que ha sido dañada para toda su vida. Es añadir significado al sonido en la herida profunda que llevan y ponerse en sus zapatos”.

Mons. Francisco Javier Acero, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, al celebrar la Misa el domingo 15 de marzo de 2026, en el cuarto domingo de Cuaresma, en la Basílica de Guadalupe de Ciudad de México. Crédito: Basílica de Guadalupe.
Mons. Francisco Javier Acero, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, al celebrar la Misa el domingo 15 de marzo de 2026, en el cuarto domingo de Cuaresma, en la Basílica de Guadalupe de Ciudad de México. Crédito: Basílica de Guadalupe.

Las resistencias para reconocer y enfrentar los abusos

Mons. Acero, que antes de su ordenación episcopal en 2022 fue superior mayor de los Agustinos Recoletos para México y Costa Rica, la resistencia en la Iglesia para reconocer y hacer frente a los abusos “está en el clericalismo y también en las estructuras”. 

“Hay un clericalismo escondido en los laicos que hace mucho daño para que nuestro pueblo de Dios sea santo y fiel”, dijo, algo que también afecta a “nosotros, obispos, sacerdotes y vida consagrada”. 

“También hay un clericalismo exacerbado provocado por unos sistemas formativos maquillados con una espiritualidad profunda, pero que en el fondo vuelven a las nostalgias del pasado, que prefiere una Iglesia museo a una Iglesia que encarna el Evangelio con rostros que sufren y lloran por injusticias”, señaló. 

“El Papa Francisco hablaba de una mundanidad espiritual que se manifiesta en la autosatisfacción, el deseo de aplausos y el carrerismo para promoción personal”, recordó, alertando de una “mentalidad del mundo, centrada en el dinero, el orgullo y el egoísmo, en lugar de vivir según la cruz de Cristo”. 

Mons. Acero advirtió que “las estructuras de la Iglesia, si no llevan a los procesos de conversión personal y relaciones sanas con los demás, se van anquilosando; y nos convertimos más en burócratas del altar que en servidores de la caridad”. 

El desafío de discernir las denuncias 

Para el obispo Acero, “el dolor de una víctima se cree desde un primer momento. Es una herida que se intuye y no requiere verificación, porque la misma herida supura cuando escuchas a la víctima”. 

“La sospecha sistemática se mantiene y establece cuando hay una falsa paternidad y un mal concepto de lo que es la Iglesia”, continuó. 

Al mismo tiempo, señaló que “en este cambio de época, con la nueva cultura digital que se ha integrado en nuestra vida, tenemos un acceso a tanta información que nunca hemos sido tan vulnerables al engaño como hasta ahora”. 

“Estamos enamorados de lo superfluo, y cada vez somos más incapaces de profundizar y llegar al trasfondo de las personas y las cuestiones. Nos quedamos en titulares, en rumores, en comentarios superficiales sobre los demás que condicionan nuestros juicios”. 

El prelado destacó luego que “el sospechosismo y el carrerismo van de la mano, las malas influencias y un tipo de Iglesia poco misionera y muy autorreferencial hacen caer en un mundo de complicidad y el encubrimiento de casos”. 

“Desgraciadamente, el anuncio de la Buena Nueva se corrompe cuando llegan las denuncias y hacemos caso omiso porque molestan. Esto pasa también en la comunicación, cuando hay difamación sin pruebas y se buscan otros intereses como es la audiencia y el tráfico de mala información y vemos cómo salen los síntomas de falta de transparencia, justicia y caridad en la comunicación, en la Iglesia y en la vida pública”. 

La clave: estar centrados en Jesús 

Consultado sobre cómo puede hacer un obispo para mantener la calidez de la atención a las víctimas no como un ideal sino como una práctica constante, Mons. Acero resaltó que ayuda sentirse “acompañado por Dios en la oración, por una persona que lo asiste en la dirección espiritual y por un grupo de hermanos que te cuidan y protegen”. 

“La valentía y el coraje no vienen de dones humanos, el empuje viene de dentro del Espíritu. Sólo el Espíritu devuelve la armonía al corazón porque es Aquel que crea la ‘intimidad con Dios’ que decía San Basilio”. 

Para el Obispo Auxiliar de México, “cuando estamos centrados en Jesús” se camina “sin engancharse a dinamismos que quieren polarizar o negar el daño que hemos hecho por nuestros malos comportamientos y nuestra incapacidad para empatizar con la gente que sufre todo tipo de abusos”.

Deja un comentario