El mayor desfalco del sexenio de Andrés Manuel López Obrador —más de 15 mil millones de pesos, según la Auditoría Superior de la Federación— fue expuesto por los periodistas Zedryk Raziel y Georgina Zerega en el libro Licencia para robar, presentado en la 50 Feria Nacional del Libro de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. La investigación documenta el saqueo a Segalmex, creada para garantizar alimentos a población vulnerable. “Si hay algo más bajo que robar, es robarles a los pobres”, señalaron durante el encuentro.

Georgina Zerega explicó ante el público que el caso llegó a sus manos a partir de irregularidades detectadas incluso antes de que estallara el escándalo público. Revisaron cientos de denuncias, auditorías, contratos, informes internos y carpetas de investigación, además de entrevistar a decenas de protagonistas. “Había empresarios que hablaban de ‘cuotas’ como si fueran parte normal del sistema. Muchos justifican que cumplieron los contratos, aunque estos estuvieran inflados o implicaran sobornos”, detalló. La indagatoria permitió identificar dos grupos centrales: uno encabezado por Ignacio Ovalle, primer director de la paraestatal, y otro vinculado a operadores políticos de alto nivel.
En el libro reconstruyen cómo Segalmex retomó la vocación histórica de la antigua Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo), pero terminó convertida en una estructura con varios vacíos. Zerega describió que Ignacio Ovalle, funcionario con larga trayectoria que ya había enfrentado señalamientos en los años 90, por irregularidades en esa paraestatal. “Lo sorprendente no es solo que lo nombraran, sino la defensa pública que se hizo cuando estalló el escándalo”, apuntó. Recordó que el AMLO sostuvo que Ovalle había sido engañado por “malos funcionarios”, lo que —consideraron— envió un mensaje político claro. “La Fiscalía habló de un sistema sin cabeza; no incluyó a Ovalle en el centro de la acusación”, afirmaron.
Sobre las consecuencias judiciales, indicaron que, aunque hubo órdenes de aprehensión y detenciones, no existen sentencias firmes. “Se montó un espectáculo con 22 órdenes de captura, pero muchas causas estaban mal integradas”, señaló. Georgina señaló que el caso de Manuel Lozano, colaborador cercano a la dirección, detenido en Argentina y a la espera de extradición, a quien la autoridad mexicana no entrevistó directamente.
Por su parte Zedryk Raziel subrayó que publicar un trabajo de esta magnitud implica riesgos. “Cuando exhibes redes de poder que involucran a funcionarios y empresarios, sabes que tocas intereses muy sensibles”, expresó. Aun así, defendió la necesidad de documentar y narrar estos hechos: “Si no se investiga y no se cuenta, la impunidad se normaliza”, dijo.
Durante la presentación, coincidieron en que el caso Segalmex no solo revela un esquema de desvío de recursos, sino también una red de lealtades políticas y silencios institucionales que permitió el saqueo. “La corrupción no funciona sola; necesita complicidades, gente que mira hacia otro lado o que justifica lo injustificable”, concluyeron.

