
Emmanuel en Misa de acción de gracias. | Crédito: Jacqueline Sánchez / Catedral Metropolitana de la Arquidiócesis de México
El cantante mexicano Emmanuel participó en una Misa de acción de gracias por sus 50 años de trayectoria musical en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, donde afirmó que su capacidad de cantar se la debe a Dios.

La Eucaristía reunió a su esposa Mercedes, sus tres hijos y sus 12 nietos, así como a familiares y figuras del medio artístico como Mijares y Yuri, además del actor y productor Eduardo Verástegui.
Al finalizar la celebración, Emmanuel explicó que quiso ofrecer este momento para agradecerle a Dios “por lo que ha hecho en mi vida. Si yo puedo cantar, se lo debo a Él; si puedo respirar, se lo debo a Él; si puedo pensar, ver, caminar, abrazar, besar y llorar, se lo debo a Él”.

Asimismo, añadió que a lo largo de su carrera musical ha experimentado cómo Dios “ha guiado mis pasos, ha sido la fuerza en los momentos difíciles y la algarabía en los momentos de alegría; a Él le ofrezco mi vida, mi voz y mi trabajo”.
Sin embargo, el cantante reconoció que no siempre vivió su fe de la misma manera, hasta que se identificó con la parábola de la oveja perdida. Fue entonces, dijo, que Dios “me puso en sus hombros y me llevó nuevamente al redil y desde entonces estoy enamorado de Él”. “De pronto me encontró, me llamó, me trajo, me recuperó y yo me dejé llevar”, agregó.

El intérprete recordó también que, tras su conversión, cambió su forma de vivir la música. En ese contexto mencionó una de sus canciones más conocidas, Tengo mucho que aprender de ti, lanzada en 1980. Aunque el tema no fue escrito originalmente como una canción religiosa, explicó que después de su conversión lo interpreta pensando en Dios y la Virgen María.
Durante su intervención, el cantante también agradeció el apoyo de su equipo de trabajo, de su público y especialmente de su familia, a quienes considera los “talentos más importantes de mi vida”.
“Hoy no celebro solamente una carrera, celebro la fidelidad de Dios, que a lo largo de estos 50 años me ha permitido cantar, compartir y servir a través de la música. Que todo lo que he recibido y vivido, todo sea para gloria de Dios”, concluyó.
La música como fuente de esperanza
La Misa fue presidida por Mons. Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), quien en su homilía destacó que la música puede ser una fuente de esperanza.
“En un mundo donde tantas veces predominan las noticias difíciles, la música tiene la capacidad de recordarnos la belleza de la vida”, indicó el prelado.
Explicó que el arte puede desempeñar un papel importante en la sociedad, ya que “un artista auténtico no sólo entretiene, también acompaña emociones, despierta recuerdos, consuela corazones y muchas veces, incluso sin saberlo, siembra esperanza”. que
Mons. Castro Castro señaló que, en un país como México, que “experimenta dificultades de violencia e incertidumbre”, la música “tiene una capacidad extraordinaria también de unir a las personas”.
Finalmente, el presidente de la CEM pidió que Dios continúe bendiciendo la trayectoria del cantante, a quien alentó a no olvidar que “la verdadera grandeza de una vida no se mide únicamente por los aplausos, sino por la huella de bien que deja en el corazón de tantos”.

