Sacerdotes exponen el Santísimo por la paz en México: Dios “está por encima de todos los males”

En medio de la violencia en México, sacerdotes oran con el Santísimo

Bendición con el Santísimo desde El Salto, Jalisco. | Crédito: Captura de pantalla Facebook Padre Ricardo López Díaz.

Mientras el miedo se extendía en varios estados de México tras la captura del líder criminal conocido como “El Mencho”, sacerdotes católicos salieron con el Santísimo Sacramento como una forma de recordar que, aun en medio del miedo, “el Señor está por encima de todos los males”.

Así lo expresó el P. Ricardo López Díaz, uno de los sacerdotes que tomó la iniciativa de subir con el Santísimo a lo alto de la parroquia de la Santa Cruz, ubicada en el municipio de El Salto, parte de la zona metropolitana de Guadalajara, a unos 33 kilómetros al sureste de la capital del estado de Jalisco.

El gesto se dio en el contexto de la violencia desatada tras el operativo en el que fue capturado y posteriormente murió Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, en el municipio de Tapalpa. Tras estos hechos, integrantes del grupo criminal realizaron bloqueos carreteros, quema de vehículos, ataques a negocios y agresiones contra miembros de las fuerzas armadas.

La situación obligó a que diversas parroquias en el país suspendieran los oficios religiosos y los templos cerraran sus puertas, por lo que algunos sacerdotes transmitieron las homilías a través de redes sociales.

En entrevista con ACI Prensa este 24 de febrero, el P. López Díaz relató que conforme avanzó la mañana del domingo comenzaron a circular noticias de bloqueos, quema de camiones y ataques a comercios, tanto en Guadalajara como en El Salto.

Ante la situación, pidió a los fieles que permanecieran en sus casas y que oraran, mientras él continuaba con las celebraciones prácticamente a puerta cerrada. La Misa del mediodía fue celebrada con apenas seis personas, pero transmitida en redes sociales, donde alcanzó a cerca de dos mil usuarios.

“Fue un momento donde externamos hasta las lágrimas nuestra preocupación, pero también nuestra confianza, certeza en que Cristo había vencido ya al demonio”, recordó el P. López Díaz.

Bendición desde las alturas

Al finalizar la Misa, el sacerdote dio alojamiento al grupo de personas que habían llegado y ya no podían regresar a sus hogares. La tarde transcurrió con “un silencio tenso, un silencio de decir: ‘¿qué estará pasando?’”.

Fue entonces cuando, junto con el vicario parroquial, decidió subir a una torre en construcción para impartir la bendición con el Santísimo Sacramento hacia los cuatro puntos cardinales como una forma de “doblar nuestra rodilla y alzar nuestra mirada al Cielo”.

Antes, envió un mensaje a los grupos parroquiales invitando a los fieles que, al escuchar las campanas, “dejen lo que estén haciendo, prendan el Cirio Pascual, se persignen y pidan al Señor nos conceda el don de la paz”.

Desde lo alto, añadió, fue impactante observar que “se alcanzaban a ver las columnas de humo de los camiones que estaban quemando”, lo que lo llevó a orar: “Señor, aplaca tu ira, aplaca la maldad de estos criminales, defiende y protege a estas familias inocentes; escucha Señor el clamor de tu pueblo”.

Aunque el gesto fue pensado inicialmente solo para la parroquia, la transmisión superó los siete mil espectadores en vivo y posteriormente fue compartida por páginas católicas dentro y fuera del país, alcanzando incluso a medios internacionales.

El P. López Díaz aclaró que lo que más le conmovió no fue el alcance que tuvo esta acción, sino saber que “para muchos fue un signo inspirador, un signo de esperanza, un signo de recordarnos que acá está el Señor y no se olvida de nosotros”. “El Señor está por encima de todos los males, de todos los peligros. El Señor no nos ha perdido de vista”, agregó.

De rodillas ante el Santísimo

El sacerdote recordó a los católicos que “quien no se pone de rodillas ante Jesús e Eucaristía adorándolo y reconociendo que él es Dios, pues termina arrodillándose ante otra cosa”, como el crimen o el dinero. Por ello, exhortó a “no subestimemos el poder de la oración, porque pues estamos viendo los resultados de no orar”.

Finalmente, llamó a rezar también por la conversión de quienes generan violencia. Aunque reconoció que para muchos son “delincuentes, lacras de la sociedad, que no se tientan el corazón, que son escoria humana”, dijo que también “son hijos de Dios que Él quisiera salvar, que Él quisiera ver en el cielo”.

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