León XIV responde a un ateo “que ama a Dios”

El Papa León XIV en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.

El Papa León XIV en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. | Crédito: Daniel Ibáñez / EWTN News.

El Papa León XIV respondió a un ateo que se define como una persona que, paradójicamente, “ama a Dios”, y le precisó que “el verdadero problema de la fe” no es creer o no creer en Él, sino buscarlo.

En la edición de febrero de la revista Piazza San Pietro, el Papa responde a un hombre de nombre Rocco, de Reggio Calabria (Italia), que le pide ayuda con algunos cuestionamientos que tiene: “¿Cómo es posible considerarse ateo y amar a Dios? Siento la necesidad de amar a Dios, pero me considero ateo o, tal vez, creo serlo y, en el fondo, ¿busco a Dios?”.

Para expresar mejor lo que le ocurre, Rocco le mandó al Papa la siguiente poesía: “Observo la naturaleza espiando cada evolución: el nacer del sol o su puesta en el horizonte; el cielo estrellado y el misterio de la armonía. Creo que no creo, absolutamente seguro de la nada, sigo anhelando a Dios. ¡Mi drama es Dios! ¡Mi inquietud es Dios! ¡Un ateo que ama a Dios!”.

La respuesta del Papa León XIV

El Santo Padre agradece a Rocco por su “bella poesía” y le comparte que eso le hizo recordar una frase de San Agustín en las Confesiones, su libro más famoso: “Tú estabas dentro de mí, y yo fuera. Y allí te buscaba”.

Al respecto, el Papa León resalta que esto basta “para decirle que no puede ser ateo quien ama a Dios, quien lo busca con corazón sincero”.

“Recientemente, varios teólogos nos han ayudado a reflexionar sobre cómo lo importante en la vida es buscar a Dios. Sí, porque el verdadero problema de la fe no es creer o no creer en Dios, ¡sino buscarlo!”, prosigue el Papa.

Dios, continúa León, “se deja encontrar por el corazón que lo busca y, tal vez, la distinción correcta que hay que hacer no es tanto entre creyentes y no creyentes, sino entre buscadores y no buscadores de Dios”.

Para concluir, León XIV afirma que “se puede creer que se cree y no buscar el rostro de Dios, no amarlo; se puede creer que no se cree y ser ardorosos buscadores de su rostro, amarlo como lo hace usted. Entonces Rocco, todos estamos deseosos del Amor, somos buscadores de Dios. Y aquí reside la dignidad y la belleza de nuestra vida”.

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