Imagen referencial del Papa León XIV | Crédito: Vatican Media
En su mensaje ante la llegada de la Cuaresma, que comenzará el 18 de febrero con el Miércoles de Ceniza, el Papa León XIV compartió tres consejos para recorrer un auténtico camino de conversión hacia la Pascua: cultivar la escucha, un ayuno de “palabras que hieren” y la unión entre los fieles.
Al inicio de su mensaje, difundido este 13 de febrero, el Santo Padre ofrece una clara y sencilla definición de la Cuaresma. Para el Pontífice, este tiempo de conversión es una oportunidad para que la fe “recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas”.
Subrayó en este sentido la necesidad de acoger la docilidad del Espíritu Santo ante el don de la Palabra de Dios, para que la Cuaresma se convierta en una ocasión donde se renueve “la decisión de seguir a Cristo”.
Escuchar y acoger al Espíritu Santo
Para lograrlo, propuso en primer lugar “dar espacio a la Palabra”, lo que “nos educa para una escucha más verdadera de la realidad”. De este modo, escuchando al Señor, seremos capaces de “reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta”.
Según precisó el Pontífice, entrar en esta disposición interior de receptividad significa “dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él”, hasta reconocer que “la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida”.
El ayuno de palabras hirientes
El Papa reflexionó a continuación sobre el ayuno, el que definió como la abstinencia de alimento “insustituible en el camino de la conversión”.
Según indicó el Pontífice, privarse de ciertos alimentos permite discernir y ordenar los apetitos, “para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo”.
“Nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien”, agregó. Además, indicó que debe realizarse con fe y humildad.
Sin embargo, además del ayuno de alimentos, el Santo Padre exhortó a “abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”, en el trabajo, la familia, en las redes sociales o debates políticos.
Esta, dijo, es “una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada”.
“Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad”, invitó.
Un camino compartido
En tercer lugar, el Pontífice puso de relieve la dimensión comunitaria e invitó a realizar un camino compartido en Cuaresma. “La conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación”, afirmó.
Al término de su mensaje, el Papa León XIV animó a los fieles a vivir una Cuaresma “que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados”.
“Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor”, concluyó.

