
FILIPPO MONTEFORTE | FILIPPO MONTEFORTE
Con la intención de redescubrir la belleza y la importancia del Concilio Vaticano II, el Papa León XIV habló sobre la Constitución Dogmática Dei Verbum
«Si Jesús nos llama a ser amigos, procuremos no dejar esta llamada sin respuesta», dijo el Papa León XIV en la audiencia general del 14 de enero de 2026. Al comentar la Constitución Dogmática Dei Verbum (1965), destacó cuánto «Dios nos habla».
En un Aula Pablo VI abarrotada, el Papa, aquejado de un ligero resfriado, continuó su nueva serie de catequesis dedicadas al Concilio Vaticano II, iniciada la semana anterior. Explicó entonces su deseo de «redescubrir la belleza y la importancia» de este concilio, celebrado entre 1962 y 1965, y al que describió como «el faro que ha guiado el camino de la Iglesia» durante los últimos 60 años.
León XIV quiso dedicar su enseñanza del día a «uno de los documentos más bellos e importantes del Concilio», la Constitución Dogmática Dei Verbum, promulgada por el Papa Pablo VI el 18 de noviembre de 1965. Destacó cómo este texto pone de relieve la «relación de amistad» establecida por Dios con los hombres a través de Jesús.
«No somos iguales a Dios, pero Dios mismo nos asemeja a él en su Hijo», enfatizó el Papa. Al hacerse hombre, Jesús, explicó, «restableció» el diálogo entre Dios y la humanidad a pesar del pecado original, y «la única condición de la nueva alianza es el amor».
Con esta alianza “nueva y eterna” establecida por Dios, “nada podrá separarnos de su amor”, afirmó el líder de la Iglesia Católica. Señaló que la revelación divina “tiene el carácter dialógico de la amistad” y, por lo tanto, se nutre de palabras verdaderas y no de silencio.
La Constitución Dei Verbum nos recuerda cuánto nos habla Dios, afirmó el Papa. Señaló que, a diferencia de la charla ociosa, «que permanece superficial y no crea comunión entre las personas», el habla «sirve no solo para intercambiar información», sino para «revelar» la identidad de Dios. Así, al hablar a la humanidad, Dios se convierte en su «aliado» y la invita a «una amistad con él», enfatizó.
La oración, eje central de la amistad con Dios
«Desde esta perspectiva, la primera actitud que debemos cultivar es la escucha, para que la Palabra divina penetre en nuestra mente y corazón», afirmó León XIV. Al mismo tiempo, insistió, las personas están llamadas a hablar con Dios para «revelarse» a sí mismas; de ahí la importancia de la oración, en la que se cultivan esta escucha y este diálogo.
El Papa hizo hincapié en la oración litúrgica y comunitaria, en la que es Dios mismo quien nos habla a través de la Iglesia. También resaltó la importancia de la oración personal, condición esencial para la evangelización: «El tiempo dedicado a la oración, la meditación y la reflexión no puede faltar en la vida diaria y semanal del cristiano». «Si Jesús nos llama a ser amigos, procuremos no dejar esta llamada sin respuesta», concluyó.

