San Luis Potosí conjuga dos tradiciones principales: la prehispánica, con la cultura huasteca y la europea desde la conquista.
Platillos típicos de San Luis Potosí conjuga dos tradiciones principales: la prehispánica, con la cultura huasteca, y la europea desde la conquista.
Algunos de los platillos más relevantes de la entidad potosina son:
Corazones de palma o palmito, que han sido un alimento básico durante miles de años en América Central y del Sur. Son los brotes tiernos de las palmas, específicamente de la yuca, la cual puede medir hasta 20 metros. Estos pueden ser utilizados en ensaladas y se pueden comer también como entremés o botana.
Las capirotadas son uno de los platillos dulces que se acostumbra comer en la Cuaresma y su preparación es antigua. Se sabe que se consumía en el siglo XVII. Los ingredientes que lleva este platillo son: canela, pasas, clavos de olor, cacahuates tostados, piloncillo, mantequilla, leche evaporada y pan.
Las enchiladas potosinas nacieron accidentalmente cuando Doña Cristina Jalomo (1874-1973) del municipio de Soledad, llevo su masa de nixtamal al molino del pueblo en el cual también molían chiles cascabel, muy típicos de las huertas de la localidad, al contaminarse su masa con el picor y color de los chiles les dio un sabor muy especial, así surgieron las típicas enchiladas potosinas. La masa de maíz es mezclada con la salsa preparada, de este modo se obtiene una masa rojiza con un sabor fuerte a chile y queso de cabra originalmente, simplemente deliciosa.
El tamal zacahuil es el más representativo de la gastronomía de los huastecos y el más tradicional. Es un tamal inmenso que puede medir hasta 2 metros y su preparado consiste en una masa de maíz martajada, es decir, menos molida y con una textura más granulosa. El relleno es de carnes de cerdo, pollo y guajolote, a las cuales se les añade una variedad de especias y chiles secos. En su elaboración lo importante es que el tamal quede muy bien cubierto y no se escape nada de su sabor y aroma.
Los cabuches son el botón de la flor de la Biznaga roja, un cactus que crece en los estados del norte de México donde hay zona desértica. Hay muchas maneras de preparar este alimento, pero uno de ellos es en escabeche, para este platillo se necesitan cabuches precocidos (cocidos con cebolla, sal y ajo), chile serrano, aceite, consomé y algunas especies. Se pican los vegetales y se fríen a fuego lento por cinco minutos. Luego, el ajo se muele junto con algunas especias y se pasan a una sartén. Con el primer sofrito se muelen y se trituran los cabuches y se agrega sal a esta mezcla.
En la Zona Media resalta un guiso exquisito, el asado de bodas, el cual se considera un platillo complicado. Es una preparación de chiles de diferentes especies (ancho, negro, cascabel, guajillo y diferentes especias que en su combinación tradicional tienen el secreto de la originalidad) además de ingredientes como chocolate en barra, cacahuate, pan molido, azúcar y sal así como el tradicional toque personal de la cocinera que por lo general nunca lo va a compartir y que todo ello molido y preparado integran una pasta de chile que posteriormente será guisado a fuego lento en cazo de cobre con manteca de cerdo, al que se le añadirá carne de puerco seleccionada y cortada en trozos pequeños que previamente han sido cocidos y que al final serán ese platillo típico de todo evento especial de las fiestas de Santa María del Río.

