Dependencia económica en la pareja: un tema para conversar

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Tijana Moraca/ Shutterstock

¿Dependes de tu pareja económicamente? ¿Cómo te hace sentir eso? Y sobre todo, ¿qué consecuencias trae esa situación?

No contar con recursos propios es una situación que genera dolor emocional. Especialmente porque vivimos en un tiempo en el que la capacidad de consumo es una de las medidas del éxito, bienestar, e incluso, de la valía personal.

Depender de la voluntad de otro para poder comprar cualquier cosa es una condición muy problemática para cualquier ser humano. Este tipo de dependencia puede ir desde grandes privaciones, hasta formas modernas de esclavitud.

La dependencia económica está directamente ligada a la falta de un trabajo, o a la ausencia de una labor que genere los suficientes ingresos como para alcanzar la autonomía. La falta de trabajo básicamente se origina en una decisión propia.

Aleteia consultó con el psicólogo Alejandro López, terapeuta experto en parejas, y esto fue lo que nos compartió.

La prueba de fuego

El manejo del dinero y todo lo que está relacionado a él es un tema para conversar antes de formalizar una relación.

«Manejar el dinero en pareja es una prueba de fuego para cualquier relación. La comunicación resulta ser el antídoto perfecto para evitar cualquier inconveniente relacionado con este tema. Conversar sobre cuánto gana el otro y cuánto aporta para la casa es un tema que a la mayoría le causa malestar y que si no se dialoga puede llegar a causar una ruptura de la relación».

Existen casos, incluso, en donde las personas se vuelven tan dependientes económicamente del otro que comienzan a haber un sin fin de consecuencias negativas como malos tratos, abuso psicológico, infidelidad o explotación en el hogar.

El dinero está relacionado, culturalmente, con el poder y el control; si no hay claridades al respecto, jugará en contra de los intereses de la relación. Es ahí donde se necesita aprender a poner limites o buscar opciones que ayuden a la pareja a salir de esa situación.

¿Por qué pasa esto?

Por costumbre, porque somos seres de hábitos

Porque el tiempo va a seguir incrementando las variables que te hacen económicamente, o emocionalmente, dependiente de esa persona

Por que no hay la suficiente comunicación y confianza para hablar abiertamente de las necesidades en la pareja y en el hogar

Consecuencias

Sabemos que el trabajo tiene una importancia simbólica enorme para cualquier persona. Gran parte de la identidad de cualquier individuo viene dada por el trabajo que realiza. Así mismo, la capacidad de contar con ingresos propios es quizás el factor más determinante en la autonomía personal.

Sin embargo, la trampa está en que no tener trabajo y depender económicamente de otro también genera ganancias colaterales. El dependiente puede llegar a sentir que es preferible aguantar sermones, que trabajar en alguna actividad poco gratificante.

También ocurre que hay personas completamente invadidas de inseguridad frente a lo que son capaces de hacer. No les falta voluntad para trabajar, sino que su sentimiento de minusvalía es tan grande que no se sienten merecedoras de un empleo, mucho menos si es bueno. En el fondo, no creen poder salir de su condición de carencia. Para este tipo de personas, el desempleo y la dependencia económica son un escudo de protección contra sus miedos.

En ambos casos, las consecuencias de no tener ingresos propios son nefastas. Esta circunstancia actúa como un obstáculo que impide avanzar en casi todos los aspectos de la vida. Incrementa la inseguridad, reduce la autoestima y precariza también las relaciones con otras personas.

Aparece un profundo sentimiento de frustración, que a veces se enmascara detrás de un pretendido cinismo, o de una insatisfacción constante frente a todo y a todos. Es como cortarte las alas de tajo y quedar sometido a los caprichos de otro: renunciar a la libertad.

Un tema que se debe conversar

El trabajo genera dinero, pero no solo eso. También te introduce en la esfera de la responsabilidad, la conciencia de lo real y el desarrollo personal. Es uno de los puntales sobre los que se afianza tu crecimiento como ser humano. Forma parte del respeto y del amor propio. Adicionalmente, evita que caigas en una situación de esclavitud física o emocional frente a quien te proporciona lo necesario para vivir.

«Para las parejas es importante establecer un espacio de conversación y comprender que, el hecho de no generar un aporte monetario al hogar, no significa que las acciones de cuidado y dedicación que se llevan a cabo dentro de este no son vitales. Estas también requieren de reconocimiento emocional». 

Para evitar malos ratos en este sentido y como ya lo hemos visto, la principal acción es la comunicación: conversar el tema antes de tomar cualquier decisión a futuro y ser honestos frente a las expectativas que se tienen de manera individual y que éstas concilien con los planes en familia.

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