Hoy Celebramos a Fe, Esperanza y Caridad Santas

Martirologio Romano (Ed. 1956): En Roma, el martirio de las santas virgenes Fe, Esperanza y Caridad, las cuales en tiempos del emperador Adriano merecieron la corona del martirio.

Etimológicamente significan “fiel, ilusionada y entregada”. Vienen de la lengua latina.

Había en Roma una señora que resplandecía por sus virtudes en toda la Iglesia. Su nombre era Sofía. De su matrimonio nacieron tres hijas. Y tuvo, gracias a su religiosidad profunda, la ocurrencia bien pensada, de ponerles por nombre el de cada una de las virtudes teologales.

Hoy, en general hay gente que pone los nombres – para no ser rutinarios con la costumbre de padres a hijos – de poner el nombre de la serie televisiva que esté en auge en ese momento.

La madre vivía enteramente dedicada a la formación religiosa y humana de sus amadas hijas. Se llevaban dos años de diferencia: 12,10 y 8 años respectivamente.

La felicidad reinaba en sus corazones porque la paz era la dueña del hogar, paz que se vio turbada sin más.

¿Qué ocurrió?

Los policías o soplones las denunciaron por el hecho de ser cristianas. Llegaron unos soldados a casa para llevárselas ante el gobernador.

La madre, en lugar de sentirse asustada y temerosa por el futuro de las tres hijas, las dejó que se las llevasen ante el tribunal.

Dicen las “Actas del martirio” que mostraban una gran tranquilidad de espíritu e incluso daban gloria a Dios por el martirio que les aguardaba.
La madre, impertérrita, las siguió hasta el mismo tribunal. Respondía por ellas, chicas indefensas e inocentes. Era una mujer guapa y le cayó bien al gobernador. No quería matarlas y se las confió a la señora Paladia. Pero los soldados fueron otra vez a buscarlas. Y no pudiendo ganarlas para dar culto a los falsos dioses, les dieron muerte el 1 de agosto del año 137.

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