¿Por qué creemos en la superstición?

De acuerdo con la definición de la Real Academia Española, una superstición es a)“Una creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón” y b) “Una fe desmedida o valoración excesiva respecto a algo”. Por Guadalupe Alemán Lascurain

Suena bien, excepto porque la religión de unos puede ser la superstición de otros, y viceversa. Por otra parte, sería injusto catalogar como supersticiones a todas las creencias que no pueden fundamentarse empleando el método científico. 

Desde el ateísmo se ha dicho que la religión no es sino superstición sistematizada; sin embargo, como la palabra “superstición” incluye un juicio negativo –pues arrastra las connotaciones de “infantilismo”, “irracionalidad” y “primitivismo”– las religiones organizadas hacen hasta lo imposible por deslindarse de ella. 

Además, es posible argumentar que no toda persona religiosa es supersticiosa, y que no toda persona supersticiosa profesa una religión. 

En aras de la objetividad, tratemos de señalar las similitudes y diferencias entre estos “parientes incómodos”. Primero, las similitudes: Tanto las religiones tradicionales como las supersticiones asumen la presencia de fuerzas inmateriales que influyen sobre nuestras vidas como: “Dios”, “dioses”, “ángeles”, etcétera. 

Por último, tanto las personas religiosas como las supersticiosas deben llevar a cabo ciertos actos (rezos, conjuros, rituales) y evitar otros con el fin de garantizar que no serán víctimas de las fuerzas supranormales. 

Deja un comentario